Sobre galletas, pediatras, dinosaurios y otros animales

Monstruo galletas

(Publicado originalmente el 21 de julio de 2015)

Supongo que conoceréis las galletas Dinosaurus de Artiach. Últimamente se les ha hecho mucha publicidad y además han sido objeto  de controversia por el más que cuestionable aval que reciben por parte de la Asociación Española de Pediatría. El paquete de galletas lleva el logo, en un tamaño considerable, de la Asociación Española de Pediatría, y anuncian que son una “entidad colaboradora de la Asociación Española de Pediatría”. En algunos lugares incluso se puede leer: “trabajamos juntos para la alimentación infantil”.

La composición de las galletas dinosaurus (como la de la mayoría de las galletas por cierto), es muy poco apropiada para la alimentación infantil. En primer lugar estas galletas llevan una mezcla de harinas de cereales refinados y de salvado de trigo. Los cereales que comamos a diario deben ser preferentemente integrales, no refinados, Añadir salvado a la harina refinada no convierte a los cereales refinados en cereales integrales. Las vitaminas y minerales que están en el germen de los granos se pierden en este proceso. En segundo lugar estas galletas llevan azúcar y en tercer lugar una mezcla de aceite de girasol y de aceite de palma.  Aunque el aceite de girasol, al ser de la variedad alto oleico es aceptable, el aceite de palma (cuya proporción real no se especifica en la lista de ingredientes) es una grasa de mala calidad y totalmente prescindible en la alimentación infantil. La mitad de los ácidos grasos del aceite de palma son saturados, es decir, del tipo de los que debemos limitar todo lo posible.

Además de su aporte nutricional tan pobre, el cultivo y obtención actual de aceite de palma tiene unas repercusiones muy negativas sobre los ecosistemas donde se produce y sobre las personas y animales que viven en ellos. La producción masiva de aceite de palma está dando lugar a extensas zonas de deforestación en áreas tropicales. Especies animales como los orangutanes, que viven en estos hábitats, están en peligro de extinción debido a la amenaza que supone este cultivo intensivo.  El único motivo por el que la industria alimentaria utiliza aceite de palma es porque es una grasa barata que solidifica bien y eso proporciona ventajas en la elaboración de la bollería industrial. No pienses que la usan para aumentar la calidad nutricional de las galletas que va a comer tu hijo.

Las galletas, de cualquier tipo, no deberían formar parte de la alimentación habitual de nuestros niños. Como casi todo, pueden darse ocasionalmente o en situaciones especiales, pero cuanto menos mejor. Desde luego, no forman parte de ningún modelo de “desayuno saludable”. Su aporte de cereales (además refinados) queda negativamente compensado y de sobra por su alto contenido en azúcar y en grasa saturada. Los niños españoles no necesitan más azúcar ni más grasa de mala calidad. La mejor forma de tomar cereales en el desayuno o en cualquier otro momento del día es tomar pan integral. Un buen pan integral no lleva más que harina integral de trigo, centeno y/o otros cereales, agua, sal y levadura madre. Nada de azúcar y nada de grasa. Los niños pueden tomarlo en el desayuno con tomate y aceite; con fiambre vegetal y queso (puede ser un queso vegetal); con hummus de garbanzos y sésamo; con mantequilla de cacahuetes o de cualquier fruto seco; con un paté vegetal… hay muchas posibilidades y se tarda tanto en prepararlas como en abrir el paquete de galletas. Y si no les apetece tomar pan una mañana tienen otras muchas opciones para desayunar; no es imprescindible tomar cereales en el desayuno para que éste sea saludable, este no es más que un mito que a la industria alimentaria le interesa que te creas para que dependas de sus productos.

El acuerdo de colaboración entre Artiach y la Asociación Española de Pediatría, en el que la mayoría de los pediatras no hemos participado y con el que muchos nos sentimos profundamente incómodos, no es un acuerdo que vaya a beneficiar a los niños españoles, desgraciadamente. La Asociación Española de Pediatría, y todos los pediatras, deberíamos enviar un mensaje nítido y uniforme a la sociedad acerca de los principios de una alimentación saludable y acerca de qué alimentos deben formar parte de ella; y los que sin duda deben ser excluidos. Prestar nuestra imagen a un producto prescindible y poco saludable no es un buen paso en la dirección de proteger y fomentar la salud infantil, que debería ser nuestra única preocupación. La utilización del logo de la Asociación Española de Pediatría por una marca de galletas lleva a pensar a las familias que su consumo es saludable y que está aprobado por los médicos que se ocupan de la salud de los niños. En mi opinión esto es inmoral y me posiciono totalmente en contra.

Mi consejo: no compres estas galletas ni otras con una composición similar. No compres galletas rutinariamente ni las tengas en casa al alcance de tus hijos. Si no las ven no las comerán, es así de simple. Si en algún momento quieres darles galletas, busca una marca que emplee cereales integrales y que no lleve grasa de palma ni grasas hidrogenadas; y cuyo contenido en azúcar sea lo más bajo posible.

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