Lo caro que sale ser vegano

Cada cierto tiempo resurge el argumento de que la dieta vegana es cara y solo es adecuada para unos cuantos privilegiados. Esta vez, coincidiendo con el aviso de la ONU  y  el debate iniciado en Alemania sobre si es conveniente subir el IVA de la carne del 7 al 19%, los lamentos sobre el impacto que esto tendría en la economía de los pobres ciudadanos y ciudadanas que se verían abocados a la malnutrición por no «poder pagar el nuevo precio de las proteínas animales» no se ha hecho esperar. Comer vegano es caro, dicen, además de elitista y de obligarte a pasar los pocos minutos que tienes libres cada día elaborando complicadas hamburguesas de garbanzos.

Lo peor es que no lo dicen en broma. Hay mucha gente que honestamente se lo cree.

¿Es esto cierto? ¿Es una dieta vegana más cara que una que no lo es? ¿En qué se basa esta creencia? ¿Podemos comparar una forma de comer y otra y ver cuánto cuesta cada una?

Comparar la carne con las manzanas no tiene mucho sentido, pues todos, vegetarianos, veganos y no vegetarianos debemos (o deberíamos) comer manzanas por igual, además del resto de frutas y verduras. Estos dos grupos de alimentos deben constituir el 50% del volumen de nuestra alimentación a partir de que cumplimos dos años de edad, llevemos la dieta que llevemos. Otro cuarto de los alimentos de nuestra dieta debería provenir de los cereales integrales, y el último cuarto es el que incluye los alimentos que proporcionan fundamentalmente (aunque no solo) proteínas. Es en este cuarto de la alimentación donde la dieta de unas personas y otras cambia:

Así pues, si queremos hacer una comparación adecuada de lo caro que resulta un modelo alimentario frente a otro, lo que hay que comparar son los alimentos de este último grupo.

A continuación podéis ver esta comparación. Para que resulte totalmente precisa, la comparación se basa en lo que nos cuesta un gramo de proteínas según el alimento del que proceda. Cualquier persona puede comprobar estos datos por sí misma con una simple calculadora, preguntando por los precios de los alimentos y averiguando su contenido en proteínas. Para que la comparación sea justa, he seleccionado alimentos de marca blanca de cuatro supermercados españoles que se pueden encontrar en la mayoría de las ciudades: Mercadona, Carrefour, Aldi y Lidl. Son por tanto productos equivalentes unos a otros, cada uno dentro de su categoría. Solo dos productos son ecológicos (el tofu y el seitán), porque coincide que son los que ofrecen esos supermercados como su marca blanca. La composición nutricional de los alimentos aquí reflejados está obtenida del envase y/o de la base de datos de alimentos del Departamento de Agricultura de EEUU.

Las líneas en verde corresponden a los alimentos de origen vegetal ricos en proteínas (legumbres y sus derivados, frutos secos y semillas) y los rojos a los animales (carne, pescado, huevos, lácteos).

Esta comparación sólo tiene en cuenta el precio que como consumidores pagamos en el supermercado. No tiene en cuenta gastos de producción, subvenciones, ni por supuesto los costes medioambientales. Eso daría para otra conversación. Esta tabla simplemente trata de mostrar que si lo que quieres es cubrir tus necesidades proteicas de la forma más barata posible para tu bolsillo no hay ninguna duda: debes comer preferentemente legumbres en cualquiera de sus formas.

 

6 comentarios:

  1. Me asaltan varias dudas acerca de las proteínas vegetales tras haber leído esa tabla comparativa, a ver si puedes ayudarme. Según tengo entendido, lo que determina la calidad de una fuente de proteína es su VB (valor biológico), en función de lo completo que sea el aminograma de la misma, más asimilaremos al comerla. Si esto es así, pienso que sería más justo comparar también el precio por gramo de proteína asimilable, ya que si, por ejemplo, el VB de la proteína de garbanzos es superior al VB de la proteína del huevo, necesitaríamos más gramos de huevo para obtener la misma cantidad de proteíina asimilable, lo que a su vez encarecería el precio.

    • Hola Moha,
      Lo de la «calidad» de una proteína es un concepto desfasado. Solo sería válido si un único alimento fuese nuestra única fuente de proteínas. Lo que los humanos necesitamos es una variedad suficiente de aminoácidos, a partir de la cual podemos construir nuestras propias proteínas, que son únicas. Necesitamos aminoácidos de diferentes alimentos, pero una vez que los hemos asimilado, su procedencia ya da igual: son exactamente la misma molécula, haya venido de un huevo o de un garbanzo.
      Cuando una dieta contiene alimentos diversos que proporcionan proteínas, como las legumbres, los frutos secos, las semillas y los cereales integrales, los requerimientos de aminoácidos esenciales y no esenciales están cubiertos. Esto es lo único que cuenta.
      Si realmente quisiéramos valorar el aminograma, no deberíamos hacerlo de un solo alimento, sino de la dieta entera, es decir, sumar las cantidades de cada uno de los aminoácidos que una persona ha ingerido en un día concreto y ver si con eso ha cubierto sus necesidades básicas de aminoácidos esenciales.
      Sabemos ya que valorar el aminograma de un alimento concreto y clasificarlo en «mejor» o «peor» no tiene ningún sentido, puesto que nadie come un solo alimento.

      • Entonces, ¿por qué no hay en la lista arroz, avena o pasta? Son bastante más baratos que muchos de los alimentos que ahí figuran y también contienen proteínas.

        • Los cereales ocupan su propio lugar en la alimentación, tanto de personas veganas, como de personas no veganas. El 25% del volumen de nuestra dieta debería estar constituído por cereales integrales. Esto es así para todo el mundo. Los cereales aportan principalmente hidratos de carbono complejos, y también una pequeña, pero significativa cantidad de proteínas (20-25% del total de proteínas en las dietas occidentales). Pero los cereales no reemplazan a la carne y al pescado. Sería un error dejar de comer carne y pescado y sustituirlos por más cereales, esto supondría demasiados cereales en la alimentación. Los sustitutos de la carne y el pescado son las legumbres y sus derivados, los frutos secos y las semillas; y por ello están representados en el mismo cuadro en el esquema del Plato Saludable de Harvard. Tienen no solo una cantidad similar de proteínas, sino que también aportan hierro y zinc, como la carne, además de calcio y magnesio y vitaminas del grupo B. Las legumbres son una de las mejores fuentes de ácido fólico, por ejemplo.
          Por esta razón no hay en la lista cereales, porque los cereales no se toman en lugar de la carne y el pescado, sino además de. La comparación se debe hacer entre alimentos del mismo grupo.

  2. Esta muy interesante la nota!

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