De estos “quesos” veganos, cuanto más lejos mejor

Hoy toca hablar de un producto específico vegano que desgraciadamente se está difundiendo a toda velocidad; se trata de un tipo de sustituto vegano del queso animal. Voy a comentar varias marcas al mismo tiempo porque los ingredientes que usan son casi idénticos y por tanto su composición nutricional también lo es.

En España podemos encontrar las marcas Violife y Divina Teresa principalmente. La empresa Natursoy también ha empezado a comercializar su propia variedad, a la que ha llamado VeggieQues. Otra marca que he visto ocasionalmente, con la misma composición, es Veggísimo. Es posible que haya alguna más. En Estados Unidos es bastante popular la marca Follow your Heart. En el Reino Unido, además de Violife y Follow your Heart las grandes cadenas de supermercados están empezando a vender estos productos en forma de marca blanca.

 

¿De qué están hechos estos quesos?

Estos productos tienen una composición nutricional muy mala y es preocupante la popularidad y difusión que están alcanzando.

Los ingredientes principales con que están hechos estos productos son: agua, aceite de coco, a veces una pequeña cantidad de almidón y una mezcla variable de colorantes, saborizantes y aromas. La composición nutricional de uno de estos “quesos”, por ejemplo, la variedad “Cheddar” de Violife, nos dice que una porción de 30g tiene 6,3 gramos de grasa, de las cuales 5,7 gramos son grasas saturadas, 6,3 gramos de hidratos de carbono, 0,7 gramos de sal y 0 gramos de proteínas. Una ración aporta el 30% de las cantidades máximas de grasas saturadas que se recomiendan para un adulto.  Y el 12% de la cantidad de sal. Otros nutrientes, como vitaminas o minerales, son inexistentes.

Estos productos no son más que grasa saturada con sabores. Por eso están “ricos” y “funden tan bien”. Pero no ofrecen ningún beneficio para la salud, no aportan nutrientes esenciales y su consumo frecuente es perjudicial debido a su contenido en grasa saturada.

 

Las grasas saturadas

Las grasa saturadas, vengan de donde vengan, producen elevación de las cifras de colesterol en la sangre y aumentan el riesgo de enfermedades cardiovasculares. El aceite de coco no es una excepción y ha mostrado en diversos estudios tener los mismos efectos negativos sobre el nivel de colesterol en sangre y sobre la elasticidad de las arterias que la grasa saturada de la mantequilla, la carne o el queso animal.

El consumo de grasas saturadas debe mantenerse en el nivel más bajo posible. Reemplazar la grasa saturada de la dieta por grasas mono y poli-insaturadas, como las que se encuentran en el aceite de oliva, las aceitunas, los aguacates y los frutos secos y semillas, ha mostrado de forma contundente disminuir las tasas de enfermedades cardiovasculares.

Una porción de estos productos elaborados con aceite de coco proporciona el 30% de las cantidades máximas de grasas saturadas que se reconocen como prudentes para un adulto. El límite en los niños es más bajo. Como existe grasa saturada en el resto de alimentos de nuestra dieta (incluso en una dieta 100% vegetal) es muy fácil sobrepasar el 100% de los máximos recomendados cuando incluimos estos productos.

 

El aceite de coco

No, el aceite de coco no es beneficioso para la salud. Es una grasa mayoritariamente saturada. Y aunque algunos de sus ácidos grasos saturados son de cadena media, que se absorben y metabolizan de una forma un poco diferente a la de otros ácidos grasos saturados y pueden tener efectos positivos en la salud en ciertos casos, el porcentaje de estos ácidos grasos en el aceite de coco es bajo (menos del 15% del total), la mayor parte son ácidos grasos de cadena larga.

 

¿Es el coco un “superalimento”?

El coco es el fruto de una planta tropical y tiene muchas propiedades en común con otras frutas y vegetales, como su contenido en polifenoles y otros antioxidantes. Además de grasa, los cocos enteros aportan pequeñas cantidades de hidratos de carbono y proteínas, así como de algunos minerales como el hierro y el magnesio. El coco es una buena fuente de fibra.

Pero nada de esto lo convierte en un “superalimento”. El coco no tiene ningún nutriente que no podamos encontrar en otros vegetales de nuestro entorno y desde luego no es indispensable.

Se ha argumentado que el coco forma parte de la dieta tradicional de las poblaciones autóctonas tropicales y del Pacífico, y que estas poblaciones tienen menor riesgo cardiovascular que el que tenemos los occidentales.

Estas poblaciones no toman aceite de coco, comen cocos. Y aunque sea parecido no es lo mismo. Igualmente la fruta tiene azúcar pero no es azúcar y los efectos de ambas sustancias son completamente diferentes. No es lo mismo comer cocos enteros como parte de una dieta que es predominantemente vegetal, en donde no hay productos refinados ni procesados, y que además incluye una pequeña cantidad de pescado regularmente, que comer aceite de coco (una parte aislada del coco, sin la fibra ni los antioxidantes ni otros componentes) con saborizantes. Y por tanto no podemos incluir estos quesos veganos de coco en nuestra dieta y pensar alegremente que estamos tomando un “superalimento” con propiedades “antioxidantes y anti-bacterianas”. Y que incluso hace perder peso, según algunos reclamos.

 

¿Qué alternativas tenemos?

La mejor alternativa al queso animal son los quesos de frutos secos. Se pueden hacer en casa o comprar algunos productos elaborados de empresas que ya los hacen. También se pueden hacer o comprar quesos veganos elaborados con tofu o incluso con tempeh. Puedes ver una selección de ellos en el blog Delantal de Alces, pero otros blogs veganos también disponen de una buena colección de recetas de quesos veganos.

Con cualquier fruto seco molido, o una mezcla de ellos, y levadura nutricional a partes iguales tienes el sustituto perfecto del queso parmesano en cuanto a textura y sabor. Para conseguir diferentes sabores puedes añadir de vez en cuando hierbas aromáticas secas como orégano o albahaca, ajo o cebolla en polvo, o tomates secos triturados.

 

¿Se pueden tomar de vez en cuando estos quesos de coco?

Como con casi todo, sí se puede. Pero muy muy de vez en cuando. De vez en cuando en este caso significa una vez al mes como mucho y con motivo de una celebración o de una ocasión especial, como haríamos con cualquier otra cosa poco saludable como una tarta de nata y chocolate. Si nos apetece daros un día el gusto para una pizza u otro plato especial, que sea eso, una ocasión especial, y siendo conscientes de lo que de verdad es.

Pero no lo incluyas en la alimentación diaria de tu familia. No lo compres y tengas en la nevera “como si fuera queso” y no lo uses en bocadillos, gratinados o cualquier otro plato. Básicamente no lo consideres un alimento.

 

Soy consciente del esfuerzo que están haciendo muchas compañías veganas para ofrecer productos que sustituyan a los de origen animal y disminuir con ellos la demanda de productos animales y en consecuencia el sufrimiento animal. El queso es uno de los alimentos más difíciles de eliminar de la dieta y mucha gente que por otro lado sería vegana, no lo es por el queso. El queso crea adicción debido a la cantidad de casomorfinas y otras sustancias hormonales que tiene, así como a su contenido en grasa saturada y sal.

Pero el camino no pasa en mi opinión por crear un sustituto que tenga un perfil nutricional tan malo porque al final nos va a salir el tiro por la culata. Tenemos que encontrar alternativas saludables que cumplan el doble objetivo de disminuir la demanda de queso animal y de aportar a nuestra dieta nutrientes de forma equilibrada.

Me gustaría terminar agradeciendo a estas empresas la labor tan importante que están haciendo por el veganismo, y animarlas a que se planteen trabajar con nutricionistas para encontrar mejores alternativas a los productos actuales.

8 comentarios:

  1. Menudo chasco… pero está claro que no compensa. En la página de Dimensión vegana también hay una receta para hacer queso que funda y todo parece bastante saludable. Sé que añadiéndole un poco de esencia de queso, mejora el sabor (aunque no está malo sin ella) y creo que no es nociva.
    Muchas gracias por la información.

  2. La verdad es que la mayoría de quesos veganos son un chasco. Algunos dan un poco el pego, por ejemplo, en una pizza, pero no están muy conseguidos. A mí el que más me gusta es este: http://www.mozzarisella.co.uk/, que, aunque lleva aceite de coco también, el ingrediente principal es arroz integral germinado. Están muy bien para untar, tipo Philadelphia, y tienen un sabor agradable 🙂 Pero, como bien dices, para consumo ocasional…

  3. Estaria bien que los veganos dejaran de buscar sustitutos a la comida tradicional y que se empezara a ver el veganismo/ vegetarianismo como una opción completa. Me da la sensación de que así sólo se transmite una idea de dieta con déficits.
    Por otra parte me alegra leer en un blog serio que el aceite de coco no es la panacea que nos quieren vender.

  4. Completanente de acuerdo. Yo hice un curso de quesos veganos en ESMACA http://www.esmacrobiotica.com y me hablaron de lo mismo, no almidones, frutos secos incluso fermentados que reducen la cantidad de grasa.

  5. También estoy muy de acuerdo! Nunca he probado estas marcas, pero sí he hecho en casa uno que está buenísimo, tipo mozzarella, super fácil de hacer con anacardos, levadura nutricional y un poco de harina de tapioca y agua y sal… La receta la vi en inglés. Os dejo el enlace por si a alguien le interesa! https://itdoesnttastelikechicken.com/melty-stretchy-gooey-vegan-mozarella/

  6. hola, yo al principio de ser veganos en casa si que comprabamos estos quesos, ahora ya no, yo hago algunos que mas o menos funden y aunque no saben a queso de vaca pues dan el pego en textura para una pizza. Pero siempre me queda la duda, estos quesos estan preparados con aceite de coco refinado, pero, y el aceite de coco virgen? me da la impresion de que tu estas diciendo que tampoco es bueno, en cambio a otras nutricionistas buenas y reconocidas dentro del mundo vegano (creo que podemos imaginarnos quienes son) si que les he oído decir que el aceite de coco virgen es bueno. yo cocino con aove pero el de coco virgen es el que uso siempre en postres y dulces, que tomamos varias veces a la semana porque son todos saludables (no llevan ni azucar ni panela ni siropes, solo harinas integrales, frutos secos, datiles). no es apropiado usar aceite de coco a diario? por que tu dices que no y esas otras nutricionistas dicen que si? de quien fiarse? gracias

    • Hola Alicia, entiendo tu desconcierto. Es verdad que hace unos años empezamos todos a oir que el aceite de coco, a pesar de estar compuesto en su mayor parte por grasas saturadas, era un alimento saludable y que sus grasas saturadas eran “diferentes” de las grasas saturadas de origen animal como las de la carne o la mantequilla.
      Sin embargo en años recientes, estas afirmaciones han empezado a mirarse con más atención por parte de investigadores médicos, y sobre todo, se han empezado a poner a prueba en estudios.
      Y lo que los estudios han mostrado es que el aceite de coco, cuando se da a voluntarios sanos, produce elevación del colesterol en sangre (colesterol total y colesterol LDL) de la misma forma que lo hace la grasa de la carne y un poco menos que lo que lo hace la mantequilla. Cuando se deja de dar aceite de coco y se sustituye por un aceite vegetal, el colesterol vuelve a bajar.
      Estos datos exigen como poco precaución a la hora de seguir tomando aceite de coco o seguir recomendándolo. La Asociación Americana de Cardiología acaba de recomendar públicamente que se EVITE el aceite de coco y hasta que más estudios que hay ahora en marcha se publiquen, me parece una recomendación muy razonable.
      El argumento de que hay muchas culturas que han usado coco durante siglos sin aparentes efectos adversos no es válido en este contexto. Primero porque ellos toman coco, el fruto entero, no aceite de coco aislado como nosotros. Segundo porque su dieta y forma de vida global son también diferentes a la nuestra y los efectos de un determinado alimento dependen del contexto; y tercero, porque comen poco coco, es uno de sus múltiples alimentos, no tan mayoritario como nos han hecho creer. De hecho, uno de los pueblos del Pacífico que sí toma mucho coco (un 60% de su dieta), tienen niveles de colesterol muy elevados, tanto o más que en Occidente.
      Yo también tenía la idea de que el aceite de coco era una buena opción y lo he recomndado. Sin embargo los nuevos datos que están apareciendo me obligan a cambiar mi postura sobre este tema y a recomendar mucha precaución sobre su consumo. Quizá dentro de unos años tengamos más respuestas, pero hasta entonces vale la pena usarlo lo menos posible y dar preferencia a las grasas que sí sabemos seguro que son beneficiosas: aceitunas, aceite de oliva, frutos secos, aguacates.
      Un saludo

  7. por eso viva el queso de papa!! más sencillo de hacer que el de frutos secos, les recomiendo que lo preparen 🙂

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