Lacteos, ¿insustituibles?

(Publicado originalmente el 20 de junio de 2014)

Estos días está llamando mi atención la reavivación de una campaña sobre las maravillas de los productos lácteos de la que ya se había oído hablar antes. Los anuncios saltan en cuanto entro en la página web de la Asociación Española de Pediatría y en otras páginas web relacionadas. Y además, acabo de ser “obsequiada” con un folleto informativo impreso para profesionales sanitarios.

Esta campaña ha sido organizada por la Federación Nacional de Industrias Lácteas, que según describen ellos mismos en su página web, es una agrupación de empresas españolas de productos lácteos. Es decir, son parte muy interesada en divulgar los supuestos o reales efectos beneficiosos de los productos lácteos, lo cual es en parte entendible puesto que es su negocio. Pero en la campaña figura también el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, y una lista de diversos profesionales sanitarios, lo cual, se entiende peor.

Es cierto que los productos lácteos son una fuente importante de nutrientes. Como la leche humana, la leche de vaca y de otros mamíferos se diseñó para alimentar a un recién nacido en el periodo de mayor crecimiento y desarrollo de la vida. Pero no hay ningún nutriente de los que aporta la leche que no pueda ser obtenido a partir de otros alimentos. El documento de la campaña está plagado de inexactitudes y medias verdades. Pero lo peor de la campaña en mi opinión se resume en los siguientes tres puntos:

-El título de la campaña publicitaria es inaceptable. Los productos lácteos no son insustituibles. Ningún alimento lo es, por cierto, salvo la leche materna o en su defecto una fórmula artificial preparada expresamente para lactantes durante los primeros 6 meses de vida. Pero los lácteos lo son todavía menos. Una gran parte de la población mundial no los consume y no presentan ningún efecto adverso por ello.

-Los productos lácteos no son el pilar de la dieta, como se dice repetidamente en la campaña publicitaria. El pilar de la dieta son las frutas y verduras, las legumbres y los cereales; como reconocen actualmente todas las sociedades científicas de nutrición. El consumo de lácteos es optativo y complementario, y las recomendaciones más recientes aconsejan una clara disminución de su consumo. Los lácteos no aparecen en el “Plato saludable” de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, quien recomienda textualmente no sobrepasar 1-2 vasos de leche al día, tanto en niños como en adultos. También dicen: “Menos cantidad de leche es aceptable si obtienes el calcio de otras fuentes”. Y por último advierten que “un alto consumo de lácteos puede incrementar el riesgo de cáncer de próstata y de ovario” y recuerdan que “la leche no es la única, ni la mejor fuente de calcio y que hay otras fuentes disponibles como ciertas verduras, la leche de soja fortificada, las legumbres y el tofu”.

-En la campaña no se hace ninguna mención a los riesgos del excesivo consumo de productos lácteos, lo cual roza la negligencia. Los lácteos son una fuente importante de grasa saturada y de colesterol, factores de riesgo de enfermedad cardiovascular. Es cierto que se pueden elegir variedades desnatadas, pero la nata que se retira de la leche no se tira a la basura, sino que se emplea en la elaboración de mantequilla, helados, se vende como nata en sí misma, etc (productos que por cierto la campaña ensalza), así que la grasa saturada llega a nuestros estómagos por otro camino. Como también advierte la Universidad de Harvard, la leche puede aportar demasiada vitamina A de origen animal (recuerda que en exceso esta forma de vitamina A puede ser tóxica, mientras que los carotenos vegetales no lo son) y que ingestas elevadas de vitamina A se han relacionado con (¡sorpresa!) aumento del riesgo de osteoporosis y fracturas óseas. Y el riesgo aumentado de cáncer de ovario y de próstata relacionado con un alto consumo de lácteos no le parece poca cosa a la Universidad de Harvard, quien concluye literalmente que “aunque se necesitan más estudios, no podemos estar seguros de que un alto consumo de lácteos o de calcio sea seguro”.

Es lamentable que el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, que debería velar por la salud de toda la población, se preste a colaborar en una campaña como esta.
Te animo a que leas más sobre la leche y el calcio en la propia página web de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard:http://www.hsph.harvard.edu/nutritionsource/calcium-full-story/#calcium-from-milk

Si quieres incluir productos lácteos en tu dieta, hazlo, pero con moderación. Un exceso de lácteos, además de los potenciales problemas sobre la salud antes mencionados, desplaza a otros alimentos importantes en la dieta de los niños. La leche es una fuente muy pobre en hierro, que es esencial durante los primeros años de vida. Recuerda que hay otras buenas fuentes de calcio y que la salud ósea depende de muchos otros factores y no solo del calcio.

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