Así no, Sojasun

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Siempre he recomendado las variedades naturales y sin azúcar de los yogures Sojasun. Me gustaban de ellos muchas cosas: el que estuvieran elaborados con soja europea, que estuvieran fermentados igual que los yogures de leche de vaca, que estuvieran enriquecidos con calcio, que tuvieran un precio razonable y que se encontraran fácilmente en la mayoría de los supermercados. Sin embargo los de sabores y los postres llevan demasiado azúcar para un consumo diario, y solo deberían tomarse muy ocasionalmente.

Sojasun también comercializa otros productos a base de soja, como tofu, hamburguesas y albóndigas, en general de buena calidad; y diferentes variedades de leche de soja (una de ellas sin azúcar).

Sin embargo después del patinazo que ha tenido Sojasun con su horrendo anuncio, se me han quitado las ganas de comprar y recomendar cualquier producto suyo. Me cuesta trabajo entender qué se les ha podido pasar por la cabeza para haber podido diseñar un anuncio que, con el fin de vender sus yogures, ataca la inteligencia de niños y adultos por igual.

Las verduras tienen mala reputación desde el punto de vista gastronómico. Siempre han recibido poca atención en cuanto a su preparación y presentación y siempre se han visto relegadas a servir de acompañamiento de otros alimentos “principales”, ignorándose todo su potencial. Además existe la idea, generalizada pero falsa, de que a los niños “no les gustan”. A la mayoría de los niños les gustan las verduras si aprenden a comerlas desde bebés y si se les preparan con un mínimo de cuidado y gracia, como con cualquier otro tipo de alimento. Muchas veces el problema reside en que los adultos no hemos aprendido a disfrutar de las verduras y no las comemos en casa, de esta forma nuestros hijos e hijas no nos ven comerlas y les resultan unos alimentos extraños y poco atractivos. Muchos niños solo han comido verduras en forma de purés…

El pretendido rechazo a las verduras por parte de los niños ha servido tradicionalmente de reclamo para la industria alimentaria y ha sido usado en sus campañas publicitarias. Ya estábamos acostumbrados, pero es que no se puede esperar demasiado de ciertas empresas. Sin embargo, que “una marca especialista en productos 100% vegetales, comprometida con el medio ambiente desde sus inicios”, con “el equilibrio alimentario”, y que “cree en las personas” reproduzca la misma estrategia lamentable resulta pasmoso, como poco. Yo pensaba que Sojasun era un aliado, pero ha demostrado estar al mismo nivel que las peores marcas de productos malsanos.

La OCU, Organización de Consumidores y Usuarios y la Fundación Española de Dietistas-Nutricionistas, han pedido la retirada del anuncio, por buenas razones; y varios nutricionistas han hecho críticas acertadas sobre la campaña y sobre los mismos productos Sojasun. Desde luego lo que Sojasun ha conseguido es que todo el mundo hable de la cantidad de azúcar que tienen sus postres, en un momento en el que parece que por fin nos empezamos a concienciar de los peligros de esta sustancia, especialmente en la alimentación infantil. No parece una estrategia de mercado muy inteligente.

Sojasun se ha “disculpado por el daño que hayan podido causar con su vídeo”. Sin embargo esta “disculpa” no es genuina. No reconocen el error garrafal que han cometido y no retiran su anuncio. Más allá de la disculpa formal y obligada por la presión a la que se han visto sometidos, resulta muy preocupante que una empresa como Sojasun haya hecho esto. No ha sido una metedura de pata, que cualquiera podríamos tener, sino que refleja algo mucho más profundo. El anuncio refleja una ausencia de valores que contradice todo lo que ellos pretenden ser. No puedes decir que eres una empresa comprometida con la alimentación equilibrada, ¡con la alimentación vegetal además!, con el medio ambiente y las personas y crear esta campaña. Si a nadie en la empresa, durante el diseño y la producción de la campaña, le ha chirriado estrepitosamente lo que estaban haciendo, entonces me pregunto cuáles son realmente sus principios. Cada vez somos más personas las que elegimos unos productos u otros no solo por su valor nutricional o porque nos guste su sabor, sino porque queremos apoyar un modelo de alimentación diferente; queremos apoyar a empresas que realmente estén comprometidas con un cambio social. No basta con parecer “verde”, si no lo sientes en tu corazón más tarde o más temprano se te verá el plumero. Esto es lo que me temo que ha pasado con Sojasun. Vaya decepción.

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